miércoles, 21 de marzo de 2018

De vuelta

Me tardé un poco, bueno, diría que bastante, es que a veces se dificulta recuperar todas las piezas y cuando encajan hay que esperar que seque, para que no vuelvan a romperse. Una vez que están firmes, comienzas a dar pequeños pasos, es como aprender a caminar, te asustas un poco ante la posibilidad de caerte, por eso apoyas fuerte los pies sobre el suelo, ¡Sí!, Allí está el suelo, pisa con firmeza, no vas a caerte (es lo que te dice tu voz interna) primero un pie, luego el otro, uno a la vez. Después, después todo el temor pasa y sabes que no estás flotando, ¡Hay tierra bajo tus pies!, Pudiste hacerlo, eres fuerte, eres valiente, enfrentaste tu miedo, y le ganaste. Eres una persona diferente, con una cicatriz que te recuerda que el mundo tiene callejones oscuros dónde habita la maldad, pero también hay luz, con un brillo que puede iluminar. Después de eso te das cuenta que puedes escribirle a la luna o a las aves, en prosa o en verso, al océano o al universo. Te das cuenta que sonreíste y sin darte cuenta te hallas corriendo y en ese momento entiendes que puedes vivir.

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